
Te convertiste en mi mundo, en mi sueño y mi motivo de vivir, me acostumbre a tu mirada a tu sonrisa y a tu belleza, me acostumbré a perderme cada día en tus ojos, me acostumbré al calor que daban tus abrazos, me acostumbré a todos tus enojos, a tus celos, a tu mirada, se volvieron parte de mi vida.
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