
No se puede vivir con tanto veneno, la esperanza que me dio tu amor no me la dio más nadie, te juro, no miento. No se puede vivir con tanto veneno, no se puede dedicar el alma a acumular intentos. Pesa más la rabia que el cemento. Y voy deshojando margaritas y mirando sin mirar.
Siento que me duelas todavía aquí, adentro.
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